Santi37
Como habréis podido averiguar, esta novela trata de la muerte. De lo que hay más allá de la muerte, más bien, pero no desde el punto de vista sobrenatural... el túnel, la luz al fondo y tal, sino de lo que queda aquí. De nuestra cáscara vital, y de cómo se va pudriendo, siguiendo un proceso natural, inexorable, biológico... al fin y al cabo los gusanos algo tienen que comer, pobrecillos.
Eso es lo mejor de la novela: la descripción, entre científica y literaria, de cómo Joseph y Celice se van quedando tiesos en la playa. Pero tampoco es una novela morbosa: la muerte es ni más ni menos lo que hay al final de la vida. Y así es narrado; de modo desapasionado, frío... científico. Con unas dotes sobresalientes de observación. Una novela en apariencia sencilla, que creo que esconde unas enormes dotes de arquitectura de la narración, del "tempo", de medición... hacer sencillo lo fácil es el don más difícil. Me ha gustado mucho. Por cierto, mira qué frase más sencilla...
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