Santi37
A mí me gustan mucho las chuletitas de cordero. Sacar el tuétano con la punta de la lengua, disfrutar ese sabor tan sutil, arrancar con los dientes la piel pegada al palo de la chuleta... Una delicia. Ahora bien, si me ponen tan sólo una chuleta en el plato, me quedo con hambre. Y eso es exactamente lo que me ha pasado con esta novela.
Estructurada únicamente mediante los diálogos entre el niño y su madre, los viajes no tienen conexión entre sí, sino que son como apuntes tomados al vuelo; se da poquísima información sobre aspectos que al lector le gustaría conocer (o al menos, a mí), el padre del chaval permanece siempre entre sombras...
Cuesta creer que el autor de esta novela es el mismo que el de salvajadas como "Perdita Durango" o "Corazón Salvaje", novelas que sólo conozco por su adaptación al cine, y por eso me la compré.
La verdad es que los diálogos son muy vivos, pero... me ha decepcionado un poco. No hay ningún escenario, aparte del coche en el que viajan el chico y su madre, y eso, unido a la falta de linealidad cronológica, sin apenas progresión en la narración, me llega a cansar un poco.
En la contraportada se informa de que se está elaborando la adaptación de este libro al cine, y estoy seguro de que ganará mucho más con su traslado a este medio: sólo hay que buscar un par de carreteras polvorientas de esas de las que abundan en los USA, ya que, al fin y al cabo, los diálogos ya los tienen hechos: no hay otra cosa en todas las páginas...
Resumiendo: este librín no llega a ser irritante: simplemente, insuficiente.
|