Aly Sánchez
He tenido que estudiar la obra en profundidad para un curso de Doctorado y me ha encantado. Sobre todo porque creo que lo último que te esperas con novelas de este tipo, es que contengan, directamente o no, alusiones al Imperialismo Británico. Por eso me ha parecido muy interesante.
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Minerva Ritz
Cuando el autor publicó El viento en los sauces llevaba ya veinte años escribiendo y su vida pasaba por una profunda crisis, llevaba ya muchos años distanciado de su mujer y su padre había desaparecido hace muchos años, por eso es interesante escuchar a la Rata de Mar cuando nos cuenta sus razones para emigrar “Todo comenzó, como de costumbre, por problemas familiares”. El tenía una necesidad inmediata de cortar con el pasado.
Al ser los personajes animales, ellos no atienden a una biografía, pasados, edades… tienen absoluta libertad. Grahame quiere representar a la sociedad de su época, quiere satirizarla, de esta manera el Sapo es la viva imagen de la burguesía despilfarradora, que viene a recibir una lección por parte de sus amigos: el Tejón, el Topo y la Rata, quienes podrían representar al proletariado. Aquí, los pobres son los que le enseñan la verdadera y buena forma de vivir a los ricos.
Podemos notar que el autor prefiere lo tradicional en vez de la industrialización desenfrenada, de esta forma la Orilla del río y el mismo Río en sí, se transforman en el mundo ideal, en aquel en donde todos deberíamos vivir. Pero al mismo tiempo este un mundo ajeno a nosotros, un mundo que no tiene tiempo, espacio o ubicación geográfica. Sin lugar a dudas este libro es el sueño de muchos anhelos de la humanidad, la búsqueda de aquella inocencia que se ha extraviado y que aún seguimos buscando… al parecer Grahame la encontró, plasmándola en esta maravillosa novela.
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