Manel Haro (Registrado)
A Rodrigo Muñoz Avia se le puede conocer por varios aspectos. Es licenciado en Filosofía por la Universidad Complutense y ha escrito numerosas novelas juveniles; es el hijo de los excelentes pintores Lucio Muñoz y Amalia Avia; y es el autor de Psiquiatras, psicólogos y otros enfermos, seguro que ahora ya les suena a todos. Y es que esta novela fue un éxito de ventas en 2005 y todavía muchos lectores la leen. Ahora acaba de salir en edición de bolsillo. Pero lo que nos ocupa ahora mismo es Vidas terrestres, la última novela que ha escrito, publicada por Alfaguara.
Al igual que en Psiquiatras, psicólogos y otros enfermos, aquí también hay grandes dosis de humor, en algunos momentos el lector no puede evitar echar una carcajada. Sin embargo, no es una novela de humor. En Vidas terrestres hay un cuidado por las inquietudes y los sentimientos humanos: la locura, el amor, la soledad, la ilusión, la esperanza… El hecho de que entren extraños objetos del espacio, no debe tomarse como un giro a la ciencia ficción al uso, sino como la excusa para hablar de lo que realmente importa al ser humano. Muñoz Avia se plantea lo que ocurriría si realmente nosotros recibiéramos la visita de vida extraterrestre, si pararíamos nuestro ritmo de vida, si lo asumiríamos, si caeríamos en el caos… Y la conclusión a la que llega la podemos leer en esta novela. El autor ha hecho un excelente ejercicio de reflexión sobre el género humano y sobre lo que realmente somos y nos importa en la vida. Y ha sabido llevarlo a cabo con un tono simpático de humor y un guiño a la ciencia ficción. Y para los que piensen que mezclar humor y ciencia ficción es como mezclar el café y la sal, que recurran a su memoria y recuerden novelas como Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza. Invito a todos los lectores a pasearse por este mundo caótico de Muñoz Avia que es Vidas terrestres. Los que ya han leído su primera novela para adultos, seguro que no se equivocarán si leen también ésta y los que toman contacto por primera con el autor con Vidas terrestres, seguro que no se resistirán a leer Psiquiatras, psicólogos y otros enfermos. Yo no he podido resistirme.
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