Pilar Alonso (Registrado)
El historiador romano Suetonio publicó allá por el año 122 las vidas
de los doce primeros césares, desde
Julio César a Domiciano, y en ellas
se basaron autores de la talla de
Shakespeare o
Robert Graves para sus propias obras.
Pues bien,
Anthony Barrett ha querido hacer algo similar, aunque con otros doce
césares. No aparece Julio César y la historia se inicia con Augusto.
Tiberio, Calígula,
Claudio y
Nerón le siguen en el mismo
orden de Suetonio. Luego salta a
Vespasiano, de ahí a
Adriano, luego Marco Aurelio, Septimio
Severo, Diocleciano, Constantino y Justiniano. Los primeros se sucedieron históricamente.
A partir de Nerón se producen saltos en el tiempo para elegir sólo a algunos, aquellos
que han tenido un mayor significado histórico, al menos a juicio del editor.
Los primeros césares están lo bastante próximos temporalmente como para poder seguir
la evolución del Imperio. En aquellos en los que el salto es menor, existen unas
páginas previas que ponen en antecedentes al lector acerca de lo ocurrido en esa
laguna. Dichos antecedentes son mucho más escuetos en aquellos muy lejanos unos
de otros.
El planteamiento es sencillo. Cada capítulo está dedicado a un césar en concreto.
Primero los antecedentes, luego su trayectoria vital y por último sus logros, ya
sean económicos, militares o sociales. Es evidente que resumir en pocas páginas
las vidas de estos
personajes deja muchos temas sin tratar
en profundidad, pero como aproximación a varias de las figuras más famosas del
Imperio Romano es más que suficiente.
La historia no es una ciencia exacta. Cada cual la cuenta a su manera, y dependiendo
de si el personaje te cae o no simpático, tus apreciaciones pueden variar muchísimo.
Esta obra, en cambio, pretende mostrar a estos
césares del modo más objetivo posible,
desmitificando incluso actos o situaciones que hemos dado por ciertos toda la vida,
y teniendo en cuenta las distintas versiones, opiniones o estudios que han ido surgiendo
a lo largo de años y años de trabajo. Y donde hay lagunas, donde los datos no pueden
ser comprobados, no se rellenan con paja, se reconoce simplemente que sobre ese
tema en concreto no se sabe mucho más. A la espera de que algún día aparezcan nuevos
documentos que llenen los enormes espacios en blanco.
Por eso me ha parecido un trabajo serio, bien documentado y estructurado, didáctico,
entretenido, variado, accesible y sugerente.
Pilar Alonso
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