David Gil
No creo que exagere mucho si digo que es la mayor acumulación de sarcasmo y mala leche que pueda haber en seiscientas páginas. Tiene una moraleja que queda clara en las primeras páginas y que se repite una y otra vez, confirmación tras confirmación a lo largo del libro: la humanidad es una mierda. No es que lo diga yo, es la tesis de Céline, y está claro que puso todo su empeño en defenderla. No dejó títere con cabeza. Se mete con los pobres y con los ricos, con los negros y con los blancos, con los americanos y con los franceses, con los científicos y con los analfabetos. Yo diría que el noventa y nueve por ciento de las acciones de los personajes tienen alguna motivación egoista o necia, cuando no directamente sádica o psicopática (sólo se me ocurren dos personajes que se salven). Y la galería de personajes es casi peor que la de los horrores del museo de cera.
Así que una novela muy fuerte que yo no se la recomendaría a casi nadie, pero que es una gran novela, aunque sólo fuera por haber llegado tan al límite de lo que pretende contar. Límite que seguramente tiene que ver con el título de la novela.
|