Santi37
Ante todo: IDOLATRO a este escritor desde que tuve la feliz idea de abrir "El jinete polaco", un libro que, aunque no es sencillo de leer, si se entra en conexión con la historia que allí se cuenta y el modo tan personal de narrarla, es de los que no se olvidan jamás.
He ido siguiendo la producción de este genio de las letras con asiduidad, y es de los dos o tres autores cuyos libros compro sin siquiera hojearlos. Salvo éste, que no me llamaba nada la atención, y dejé que me lo regalaran. Y qué rabia. Mi intuición, que se equivoca un porrón de veces, en esta ocasión, no.
El libro me olía a "encargo" desde lejos. Me parecía estar oyendo al editor decir: "Oye, Antonio, tú que vas tanto a Nueva York, podrías escribir una cosilla apañada". Y eso es lo que le ha salido, con la salvedad de que a ratos no es ni apañada. Creo que ya son demasiados escritores (y no escritores) los que han pasado por Nueva York y se han sentido fascinados por esa ciudad (yo el primero); y está de más decir que a Muñoz Molina no se le ha olvidado escribir; pero todo lo que se cuenta suena a una canción ya muy cantada, a disco rayado, al enésimo paleto (él se autodenomina así) mirando p'arriba con la boca abierta en la Quinta Avenida.
Y también se nota que escribió AMM este libro como un encargo en el poco mimo con que lo ha revisado, incurriendo incluso en repeticiones de descripciones (los escaparates de las tiendas caras, las facturas impagadas de Oscar Wilde que se conservan en nosecuál biblioteca), que, caramba, dan muy mala impresión.
Por eso, y con lágrimas en los ojos, declaro que este libro no está a la altura de su producción. Lo que no significa que, si se ha leído poco de él, no se pueda disfrutar. Pero los íntimos… esperábamos otra cosa. Lo que es peor: nos temíamos esto. Un coseja para salir del paso.
Seguiremos esperando otro jinete. Éste nos ha salido arriero, ay.
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Isabel HM
Ventanas de Manhattan es mucho más que una fotografía, una simple descripción de Nueva York y los sentimientos que esta ciudad despertó en el Genio: Ventanas de Manhattan es la oración perfecta, el adjetivo exacto, la palabra precisa. Una novela sin más historia que la sucesión de impresiones de una urbe maravillosa y que, sin embargo, mantuvo mi atención y mi entusiasmo sin otro motivo que la belleza de su prosa.
Merece la pena, la lectura y los aplausos. ¿Repeticiones? Yo también las advertí, pero en ningún momento las relacioné con un estilo descuidado: el Genio reitera -obsérvese que yo no lo hago, y que adecuadamente sustituyo "repetir" por "reiterar"- algunos vocablos en líneas casi sucesivas debido a que plasma sus emociones, la imagen que ocupa en ese instante su mente de forma espontánea, natural -él mismo manifiesta su deseo de "captar el momento" varias veces a lo largo de su Obra-; por lo menos, esa es la sensación que produjo en mí ese "recurso estilístico".
Por último -para qué engañarnos- a Muñoz Molina no le hace ninguna falta repasar lo que ha escrito. Como tampoco me hace falta -uy, repetí, lo siento- ahora recordar que es uno de los mejores escritores de nuestro tiempo.
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