Anika (Registrado)
Es una historia preciosa, maravillosa, para contar a los niños de 3 años –o que se la lean los que ya saben, cómo no- y dejarles alucinados, emocionados y deseando correr hasta su muñeco favorito para tratarle con cariño y respeto. Es la forma en que se narra lo que lo hace tan particular. Ese “No me arranques los brazos… necesito los brazos para abrazarte. Si me los arrancas, ¿cómo voy a abrazarte por la noche para ahuyentar tus pesadillas?” y el resto de frases que el Oso debe decir a Damián para convencerle de que le mantenga entero día tras día, son acertadísimas y, como decía antes, muy emotivas. El Oso tiene que insistir, no basta con un solo día, su trabajo es el de convencerlo de lo necesario que es en su vida, y lo consigue. Para los niños que no suelen cuidar sus juguetes, incluso ni sus muñecos favoritos porque son muy desastrados, este cuento es ideal, les muestra con cariño por qué hay que proteger y mantener limpios y enteros a sus muñecos. El final aún es más bonito. Todos sabemos que con el tiempo los peluches y otros muñecos acaban arrinconados y guardados durante años, algunos tirados o recogiendo polvo. Aquí no hay diferencia, Damián se hace mayor así que el oso no estará siempre con él, en cambio el Oso descubre que Damián también tiene un fondo bueno, ese fondo que hace falta para ser un héroe para los más pequeños, cuando vuelve a por él y se lo lleva para que cumpla una misión.
Maravilloso. Anika Lillo
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