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Durante casi cinco siglos, la población de la Isla de Rodas, integrada
mayoritariamente con griegos y turcos, ha convivido en armonía con la comunidad
de
judíos sefardí, la cual se encuentra integrada perfectamente en el
medio social isleño. En Junio de 1944, una comisión de las SS invade Rodas y toda
la población judía es trasladada a Auschwitz-Birkenau. De los 1800 deportados, sólo 400
se salvaron de la eliminación total en cámaras de gas y hornos crematorios. El resto
fueron utilizados para trabajos de esclavos, pero finalmente únicamente 100 de ellos
consiguieron salir del campo de concentración y salvar sus vidas, el 27 de enero
de 1945, día en que las tropas rusas invadieron Auschwitz-Birkenau.
En Un día más de vida,
Martín Hazan (ahijado del protagonista)
nos narra la odisea de David Galante, uno de los supervivientes de Auschwitz-Birkenau,
que fue deportado de Rodas junto a toda su familia cuando sólo era un crío. Así,
David Galante conoció los crematorios de Birkenau, fue testigo presencial del exterminio
de miles de judíos en las cámaras de gas, fue uno de los 100 supervivientes que
fueron rescatados por los soldados del Ejército Rojo, participó de la caída de Breslau
(último bastión del Ejército nazi) y se instaló finalmente en Buenos Aires tras
una complicada odisea a través de una Europa desolada (participó aunque de manera
pasiva en la lucha en el frente oriental, regresó a Rodas, buscó a su hermano, superviviente
de Berger Belsen, en Roma…).
Una vez en Argentina continuaron los problemas. Cuando Galante llegó a Buenos Aires
en 1948 se encontró con una dictadura militar que recibe con los brazos abiertos
a
genocidas nazis como el doctor Mengele o Eichmann. El propio Galante
fue perseguido por las autoridades policiales y migratorias argentinas y será apresado
en la cárcel de Devoto, aunque la prisión duro sólo dos semanas. A partir de ese
momento, se instaló en Argentina donde se casó, formó una familia y en donde al
parecer por fin encontró la paz.
El libro se estructura en cuatro partes: Rodas,
Auschwitz, La liberación y Buenos Aires,
La lucha contra el olvido, más un prólogo
del Juez Daniel Rafecas que sirve como resumen de los contenidos del libro.
Un día más de vida concluye con un epílogo (Al
final de la historia) firmado por José Menascé, Presidente
Honorario del Cidisef (Centro de Investigación y Difusión de la Cultura Sefardí),
cuya familia, la cual habitaba en la Isla de Cos, también fue
deportada por los nazis y exterminada
por completo en Auschwitz. Menascé explica las razones por las que muchos judíos
en las mismas circunstancias que las suyas decidieron romper el voto de silencio
que se habían auto impuesto y denunciar todos los horrores cometidos en la Shoah
(o exterminio). El descubrimiento de Adolf Eichmaan y el
Juicio de Nuremberg fueron las razones
fundamentales que esgrime para fundamentar ese cambio de conducta que nace básicamente
por la necesidad de hacer justicia y castigar a los culpables del genocidio.
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