Verónica Butler (Registrado)
Este interesantísimo ensayo sería el libro ideal de cabecera para los chicos que empiezan a estudiar la antigua Roma, y para cualquiera que desee conocer cómo sería vivir en aquella ciudad.
El día comienza con el despertar de la mansión del Domus (señor de la casa), describiendo desde la suntuosidad de los frescos de las paredes, hasta la tortura del afeitado en seco. Los maquillajes y afeites de la Dómina (Señora), fabricados con cosas tan curiosas como hormigas tostadas y pulverizadas para el lápiz de ojos, hasta los postizos del cabello.
Las mansiones de los ricos se contraponen a las viviendas de los pobres, la inmensa mayoría. Estos últimos vivían en pisos o bloques parecidos a los de hoy en día, pero cuanto más alto se vivía, más miseria podías encontrar.
La odiosa vida de los esclavos, sobre todo en el campo donde eran meros animales, estaba supeditada a las exigencias del amo que incluso podía matarlos si era su deseo.
La vida sexual de los romanos encontraba el placer como un regalo de los dioses, disfrutándolo al máximo. Salvo una excepción: siendo una sociedad machista, el placer era absoluto para el varón, que no solía preocuparse del goce de su esposa prodigándole caricias íntimas.
Afortunadamente la Dómina solía contar con esclavos jóvenes y disponibles para ella, siempre que quisiera.
En definitiva, se lee como una novela muy divertida que rompe mitos sobre la Roma que creíamos conocer.
Verónica Butler
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