Jordi Carcellé
Batya Gur una vez más nos pasea por un “arte“ (esta vez por la música, en la anterior obra por la literatura) con gran maestría y profundo conocimiento. Diría que lo menos “sustancioso” en el libro es el tema policíaco, simplemente es el hilo conductor para hacer una exposición sobre la música y los músicos. Como paradigma los capítulos en los que se relata la formación de los posibles virtuoso o el de la conferencia que Theo Van Gelden da en el auditorio sobre cómo debe de analizarse los estilos musicales, en ellos uno no tiene sino que felicitar a la autora por la sencillez como describe temas de difícil comprensión. Además es la primera vez que nos presenta a un Michael Ohayon ya maduro con sus debilidades e ilusiones... uno no puede más que identificarse con él.
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