Pilar Alonso (Registrado)
Con esta novela, Sabrina Jeffries inicia una nueva saga cuyas protagonistas van a ser las hijas solteronas del conde de Swanlea. En esta primera entrega el protagonista, Griffith Knighton, viaja hasta la propiedad del citado conde, cuyo título en verdad le corresponde a él. La excusa es el posible matrimonio con alguna de las tres hijas solteronas del conde, pero sus planes son otros muy distintos. Pretende conseguir el certificado de matrimonio de sus padres, desaparecido en su niñez, que verifica que no es un hijo ilegítimo y que el título le corresponde por derecho. Para poder buscar el documento, necesita que su mejor amigo, Daniel Brennan, se haga pasar por él de tal modo que, convertido en su ayudante, pueda deambular a su antojo por la mansión mientras las mujeres están entretenidas con su sustituto. La historia resulta de lo más sugerente, con un protagonista pícaro y divertido cuyas motivaciones son totalmente egoístas, alejadas del sentido del honor que se supone en personajes de este tipo de novelas, aunque finalmente termina demostrando su valía. La evolución del personaje está bastante bien trabajada, el modo en que se enamora sin darse cuenta de Rosalind, la hija mediana, y cómo va comprendiendo cuáles son los verdaderos motivos por los que desea obtener el título que en derecho le pertenece. Rosalind, por su parte, es un personaje espectacular. Indómita, inteligente, decidida y tenaz, sospecha desde el inicio de los movimientos de Grif, al que vigila con ojos de halcón y del que no se separa ni un momento, desde el instante en que lo descubre hurgando en el despacho de su padre. Ella, espada en mano, irrumpe en la habitación, iniciando una historia salpicada de diálogos chispeantes y con múltiples referencias a Shakespeare, de quien ambos son admiradores. Interesante el modo en que él le hace descubrir las referencias veladas de marcado carácter sexual en las obras del dramaturgo. Una historia amable que ya apunta hacia la continuación en los personajes de la hermana mayor, Helena, y de Daniel, amigo de Grif e hijo de un salteador de caminos. Entretenida y refrescante, esta novela presagia una serie que sin duda cosechará tantos éxitos como las anteriores. Pilar Alonso Márquez
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