Ficha realizada por Santi37
UBIK
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(Ubik) Philip K. Dick
Editorial La Factoría de Ideas Colección Ventana Abierta Madrid, noviembre 2004 Traducción de Manuel Espín ISBN: 84-9800-083-1 272 Páginas |
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Estamos en el futuro (en 1969, el año 1992 era el futuro). Un buen día llama a la puerta de Joe Chip, que se dedica a evaluar las facultades paranormales de individuos (telépatas y gente así), su colega G.G. Ashwood, con un descubrimiento hecho en el Kibbutz de Topeka: una mujer con la capacidad de manejar el tiempo a voluntad, corrigiendo los acontecimientos pasados, y por tanto sus consecuencias en el presente. Quizá sea un gran fichaje para el jefe de ambos, Glen Runciter, Presidente de "Runciter Asociados" y el mayor proveedor de personal antiprecos del planeta. Por otro lado, la empresa está en peligro, y Runciter va a pedir consejo a su fallecida esposa, que vive su semivida en un moratorio de Zurich, metida en su friovaina.
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Santi37
Soy consciente de que con el resumen que me he marcado más arriba, no hay quien tenga una idea medianamente sensata del argumento de esta obra. Mejor así. Como en tantas novelas de ciencia ficción, el torrente de terminología (precos, antiprecos, moratorios, semivida...) aturde un poco, pero enseguida te haces a ello. Y además, no es éste el lugar de ponerme a aclarar qué es cada cosa.
Tampoco voy a ocultar que la novela es desigual: a veces el autor se entromete en el devenir de los personajes y suelta "morcillas" filosóficas; el ritmo es desigual y la trama avanza a acelerones. Pero...
... ni "Matrix" ni ostias. Leed esta novela y veréis qué poco originales (o qué copiones) fueron los hermanos Wachowski. Todo estaba ya ahí. Y os apuesto algo a que, a partir del ecuador de la novela, no seréis capaces de dejar de leer. Magnética, fascinante, sobrecogedora e imaginativísima Obra Maestra de la Ci-Fi de todos los tiempos.
Así de claro.
Ah. ¿Que qué es Ubik? Tendréis que descubrirlo vosotros mismos.
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David Gil
Obra maestra de la ciencia ficción y de toda la literatura. Matrix es una cagada, como sabe cualquiera que haya leído a este autor.
El gran reto de este libro era conseguir confundir por completo al lector sobre lo que es realidad o no, y eso sin que se vea el plumero desde el principio, sin trucos baratos, como pasa en Matrix. Ubik te sorprende de verdad. El narrador despliega distintas versiones de la realidad como en un juego de muñecas rusas sin fin. A cada nueva metamorfosis hay un absoluto replanteamiento de todo, los personajes pierden las referencias y tienen que empezar casi de cero. El resultado es que el lector también las pierde, hay una desUBIKación momentánea en la que se sugiere un lado oculto, la esencia de lo que se cuenta, la faceta visionaria de Philip K. Dick.
También es desigual, sí, a veces el narrador parece perder el hilo o salirse por la tangente, pero joder cómo remonta, joder qué cerebro tenía este hombre.
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Invitado
Pero… ¿qué es o quién es Ubik? La pregunta arranca incluso antes de empezar a leer la novela. Una especie de aerosol o colonia decora la portada. Tiene color verde. ¿Y esto es una obra de ciencia ficción? Pasan unas cuantas páginas y nos encontramos con palabras de la jerga típica de este tipo de narraciones fantásticas. Cuesta algo hacerse a ellas, pero, casi mágicamente, en un momento inesperado, un elixir magnético empieza a desprenderse del texto y te atrapa inevitablemente, hasta el punto de que es imposible despegarse del libro, porque esta extraña historia, mezcla de submundos y muertes inexistentes, te persigue allá donde vayas: al trabajo, a la cocina, a vigilar a los niños… Siempre aparece entonces el hipnotizante hechizo de este acordeón de historia, que viene y va por un argumento inexplicable, por ríos de imaginación y giros inesperados que te pegan las manos a las tapas, quizá embadurnadas del producto milagro Ubik.
Un portento. Un derroche de ingenio de este gran escritor que dicen sucumbió a su talento desbordante, sumido en la experimentación de las drogas y el “más allá” de sus historias ajenas al mundo terrestre. Tal vez a un mundo que sólo él llegó a conocer.
Yo he leído Ubik. Y lo necesitaré para seguir existiendo…
Nacho Pérez
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