Nacho Pérez (Registrado)
El cine, el teatro, la literatura tienen magia, casi divinidad cuando te cuentan las cosas más fantásticas y tú te las crees. El problema de "Tokio Blues" es que Haruki nos narra algo aparentemente increíble y parece imposible aceptar su verosimilitud. Porque el protagonista se tira, literalmente se folla, a toda muchacha japonesa que logra dirigirle la palabra. Literal. He repasado la novela y llego a esa conclusión. Todas las chicas que se le cruzan pasan por la piedra. ¡Y él ni siquiera hace nada!. Está tomando un refrigerio, se le acerca alguien y esa misma noche, ¡zas!. No importa quién sea y con quién esté, si tiene novio, si está a punto de suicidarse, si le dobla en edad… Uff. Parece ciencia ficción.
Eso sí, se lee fácil. Y el que pretenda ver poesía en las escenas también la verá en una lenteja caída del plato y reverberando a la luz del fluorescente de la cocina. Será que está ambientada en los años 60 y la libertad sexual, y tal y tal. Coño, habría que haber vivido en Tokio. ¡El paraíso!.
Lo mejor: el personaje de Tropa-de-Asalto y su manía de hacer gimnasia a las 6 de la mañana. Por lo menos había algo que molestaba al semental. ¡Aleluya!
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