Anika (Registrado)
Si tienes un hijo al que no le guste especialmente leer, con este libro puedes atraer
su curiosidad. Para empezar no es una novela, y sus distintos tipos de letra resultan
divertidos, atrayentes, pero además puede leer de forma salteada y pararse en lo
que le parezca más interesante.
Muchas veces hay que usar trucos para que los jovencitos lean, y este es uno de
los buenos: ni siquiera la respuesta a las reflexiones o preguntas que se hace el
libro son extensas, más bien son concretas, lo justo para no aburrir al niño pero
sí llamar su atención.
Me parece un libro muy recomendable porque si algo tienen los críos es, precisamente,
curiosidad, y éste está lleno de curiosidades.
Olvidaos de la edad recomendada (9-12 años). Es un libro que provoca curiosidad
a cualquier otra edad, depende más de la edad lectora del niño o joven que otra
cosa. Incluso nosotros, los padres, descubriremos cosas que no sabíamos, porque
¿sabéis quién inventó las gafas?
Y tampoco le deis excesiva importancia a la fecha en que se realizó en su lugar
de origen (2004) porque no deja de ser actualidad e interés general todo lo que
se cuenta en él.
Anika
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