Anika (Registrado)
“The Beats” se compone de las biografías de todos aquellos que formaron parte de la Generación Beat. No hay la misma cantidad de páginas para cada uno de ellos: Jack Kerouac se lleva la palma, le sigue Allen Gingsberg y en menor medida William S. Burroughs, pero tampoco son los únicos biografiados. Durante la novela gráfica e incluso durante las primeras biografías se irán viendo personajes que después tendrán su propio espacio porque también ellos fueron importantes. Algunos quizás incluso menos de lo que deberían haber sido. A esta segunda parte se le titula “Perspectivas”. Si os preguntáis por qué de Jack Kerouac hay más la respuesta es sencilla: su vida fue más escabrosa, más criminal, se metió en más líos... no es oro todo lo que reluce ni en su vida ni en la del resto. Se agradece que esta obra desmitifique un poco ese halo de santidad que hace venerar a los autores que como personas a veces dejaban mucho que desear. El fenómeno fan funcionó con ellos hasta con Jackie Kennedy. Un libro como éste hace que los que no han leído a Kerouac, Burroughs o Ginsberg sientan curiosidad por sus obras, porque cuesta creer que de unos perfiles demasiadas veces horribles –en ocasiones llegan a ser despreciables por sus actitudes abiertamente pederastas- salgan mentes brillantes capaces de crear todo un movimiento que aún hoy es admirado. Quizás no lo hubieran sido de no encontrarse en la época en la que se encontraban, pero fueron ellos y no otros quienes lo consiguieron y llamaron la atención. Los tres seleccionados son los representantes de la Generación Beat y ninguno de ellos se libra en sus vidas de la cárcel, por ejemplo. Desagradables demasiadas veces con sus propios amigos, misóginos, declarados homosexuales que en cambio formaban familias –no engañaban a sus mujeres, ojo, ellas lo sabían-, drogadictos y... escritores. Prácticamente lo tenían todo en común. Este no es un libro que busque la crítica fácil hacia sus personas, de hecho lo que hace es un retrato fiel de ellos –otra cosa es que no nos guste ese tipo de gente - y pasa por todas sus épocas, las buenas y las malas. También quedan patentes las cosas personales buenas que hicieron como defender y ayudar a los desfavorecidos (Ginsberg), o ayudar a sus compañeros (el propio Jack, que era más bien chaquetero si le convenía –por ejemplo abandonó a Cassidy cuando éste más lo necesitaba-, hace algo importante por Burroughs y su carrera) Lo que está claro es que en la balanza, tras la lectura de este libro, se aprecian dos cosas con una fiereza brutal solapando el resto: la importancia que consiguieron sus actos y las que lograron sus obras. Habrá quien habiendo leído a los autores sin conocer sus vidas sientan algo de desprecio hacia algunas de las cosas que hicieron en su vida, pero lo que no cabe duda es que la raza humana es capaz de alabar y venerar hasta a un psicópata, por lo tanto, nada de lo que extrañarse. Los autores del comic no lo esconden: les admiran pero son críticos con ellos. Son biografías descarnadas donde desnudan por completo a la Generación Beat, para bien y para mal. No esconden la parte fea, la muestran. Por la novela pasan listadas en distintos momentos todas las obras que escribieron Kerouac, Ginsberg y Burroughs, el duro proceso de publicarlas, los apoyos que tuvieron pero también los impedimentos, sus mujeres –esto merecería un comentario aparte pero es mejor que leáis el comic-, sus influencias, la política, los beatniks... Ideal para los fans de la Generación Beat, para quienes quieran conocer más a este grupo único, y para curiosos. Anika Lillo
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