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El Naranjo de Bulnes es, para los montañeros, una montaña especial y emblemática. El Picu, como se le denomina, llamó poderosamente la atención de los alpinistas hasta que sus rutas más complicadas para llegar a la cumbre se fueron ganando. La cara Oeste, la más difíicil, la consiguieron abrir con éxito los legendarios Rabadá y Navarro, que perecerían después en la Norte del Eiger. A finales de 1969, no obstante, todavía no se había logrado escalar en invierno esa temible cara Oeste y dos montañeros: Gervasio Lastra y José Luis Arrabal, dedicaron las Navidades a su proyecto...
El libro hace un recorrido histórico sobre los ascensos a esa cima, las tragedias y los rescates (algunos protagonizados por el autor) pero el punto central de la obra es el escalofriante diario de Gervasio Lastra cuando él y su compañero quedaron atrapados a pocos metros de la cumbre sin lograr subir ni bajar. El tiempo cambió de repente, nevó de forma intensa y Arrabal empezó a sentir los primeros síntomas de congelación. En una repisa diminuta, los dos montañeros sobrevivieron varios días sin víveres y con temperaturas bajo cero. Lastra pasó ese tiempo sentado sobre el hielo y Arrabal (que iba empeorando a causa de la congelación) estirado y envuelto en sacos. El diario de la ascensión y, especialmente, de esas horas suspendidos del abismo es estremecedor, como lo son los intentos de muchos escaladores experimentados tratando de ganar la cima por la vertiente Sur para llegar hasta sus compañeros y rescatarlos. César Pérez de Tudela fue uno de los que protagonizaron ese rescate y nos relata de primera mano todo cuánto sucedió, sintió y experimentó.
El libro se complementa con algunos artículos aparecidos en la prensa nacional a partir de aquel macro rescate y las réplicas del autor a muchos de esos escritos.
Leer entrevista a César Pérez de Tudela
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