Francisco Javier Illán Vivas (Registrado)
No sé cómo catalogar, si fuese bibliotecario, este libro. La poesía no necesita
explicación, si se la damos, pierde la magia, por eso posiblemente el prologuista,
Horaciové Giraldo Rivera, dice que el poeta entrega en su verso todo su sentir,
y admira en
Blanca Libia esa calidad de profeta que tiene el poeta.
He pretendido encontrar en estos versos los adjetivos que aparecían en los títulos,
en la contraportada, y en muchas ocasiones he ido perdiendo el ímpetu ante el amontonamiento
de poema tras poema, sin pausa, escritos en mayúsculas, y eso daña la vista. Siempre
he creído que cuando uno escribe en mayúsculas quiere resaltar algo, incluso dar
a entender que está gritando, y los versos de
Blanca Libia no creo que sean para ser
gritados, aunque ella misma nos diga que sus versos, sus puntos y ella son un grito.
Noventa y cuatro composiciones poéticas, acompañadas de imágenes del cuerpo de mujer,
que tan apropiadas pueden ser en determinados momentos del discurrir del verbo de
Blanca Libia, en un libro dedicado a ella misma.
Efectivamente, intenta mostrar esa sensualidad descarnada, ese susurro insinuante
que el lector deberá encontrar entre los versos escritos en mayúsculas.
Francisco Javier Illán Vivas
|