María Dolores García Pastor (Registrado)
Desde que tuve a mi hija me cuesta horrores concentrarme en la lectura. Estoy tan
cansada que me cuesta leer y se me hace pesado porque muchos párrafos los he de
releer varias veces. En el caso de los “Silencios” de
Karla Suárez la lectura ha fluido
atrapándome desde la primera línea. La prosa ágil y directa de esta escritora cubana
te engancha desde el primer momento, es casi adictiva.
Los
personajes están trazados con asombrosa maestría. Apenas unos rasgos
definitorios y su forma de actuar a lo largo de la trama nos dicen, claramente,
quién es quién en esta novela. La casa grande, el universo de la protagonista, se
compone de habitaciones cerradas, de microcosmos que, de tanto en tanto, interaccionan
pero que permanecen aislados los unos de los otros. También eso, la sensación de
aislamiento entre los habitantes de la casa y a su vez con la narradora, lo consigue
de manera magistral esta escritora.
Al mismo tiempo la autora va trazando un revelador retrato de la
sociedad cubana actual. La gente vive
el día a día sin pensar en el mañana porque una gran nada lo puebla todo. Una nada
asfixiante y despiadada que ya dio título a la novela de otra autora cubana,
Zoé Valdés (La
nada cotidiana). Música, ron, pequeñas chapuzas para
subsistir… Y quien desea algo más que esa nada se ve obligado a partir.
Karla Suárez es ingeniera de profesión, tal vez eso es lo que hace
que su prosa esté exenta de florituras y ornamentos innecesarios, que sea fresca
y dinámica, cercana. Y concisa, pero también expresiva y sensual. Con ella la autora
es capaz de relatarnos de manera natural y cercana el proceso de madurez de la protagonista,
su evolución personal que la llevará a experimentar
la amistad, el amor, el sexo,
el dolor de la pérdida… las mentiras
que esconden sus parientes más cercanos. Todo ello la irá forjando como persona
al tiempo que la alejará de su propia familia y la hará encerrarse más en su propio
mundo y sus propios silencios.
María Dolores García Pastor
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