Joseph B. Macgregor (Registrado)
Me he encontrado con un texto ágil, entretenido, MUY ENTRETENIDO, en ocasiones apasionante, tremendamente filosófico (esas reflexiones robinsonianas sobre Dios, el destino, la suerte de estar vivo...).
Me interesa mucho más cuando Robinsón está solo, cómo se las apaña etc., que cuando comienzan a aparecer indígenas / caníbales en la isla. Ese viejo tópico de que no es bueno que el hombre esté solo, parece no cumplirse en Robinsón. La novela es una historia de superación personal, un canto al individualismo, a las capacidades insospechadas del hombre de utilizar su ingenio e inteligencia cuando se ve obligado a intentar sobrevivir en un ambiente o medio que no conoce o que le es ajeno por naturaleza. Los que por cuestiones de trabajo nos vemos obligados a estar cada año / curso en un lugar diferente nos sentimos muy identificados con Crusoe, al menos yo sí que lo sentí así. Llegar a un lugar que no conoces, adaptarte a él, buscar un piso de alquiler, organizarse… y hay veces que nos envían (soy maestro interino) a lugares bastante inhóspitos a ejercer nuestra labor (pueblos con pocas o casi nulas comunicaciones, con un supermercado que sólo abre por la tarde dos horas, etc.) Pienso que esta novela es por tanto un canto a la vida independiente o como me gusta decir a la soltería inevitable. Aunque haya algún hombre que piense lo contrario: no es necesario tener una mujer al lado para ser feliz (y viceversa).
Y esto enlaza con la siguiente reflexión que me motivó la lectura de esta novela: me resulta bastante llamativo el hecho que no aparezca ninguna fémina en el texto, ni siquiera cuando Robinsón todavía no ha naufragado (no se le conoce ningún amor ni nada por el estilo), y sobre todo me llama la atención que encuentre a un hombre de otra raza, cuando quizá lo mejor habría sido encontrar a una hermosa indígena de piel morena y labios exóticos (aunque años después el premio Nóbel J. M. Coetzee, en su novela "Foe", les regalaría, literariamente hablando, una compañera a Crusoe y Viernes llamada Susan Barton)
Otra cosa que deja muy claro en el texto es que Crusoe no considera ni trata a Viernes como amigo sino como su criado personal, como un lacayo o un esclavo. Pero en este caso el término exacto para definir tal actitud no sería el de racismo sino el de colonialismo: Crusoe no desprecia nunca a su compañero de fatigas por que sea de otra raza, sino más bien que su actitud hacia él tiene más que ver con su concepto personal de lo que debía de ser una persona noble o con gran poder económico. Pienso que quizá la mirada de Defoe sobre su personaje sea un tanto satírica, que está criticando o caricaturizando en parte usos y costumbres de la época: Robinsón es más feliz sintiéndose AMO Y SEÑOR de un territorio y mucho más si tiene hombres a su servicio: está reflejando un tipo de mentalidad burguesa / aristocrática de la época en la que un hombre no era nadie si no tenía criado(s) o servidumbre, tenerlos era símbolo de poder.
De todos modos, nunca llega la sangre al río. La sátira de Defoe me resulta demasiado suave, muy sutil, apenas se nota y que desde luego no afecta para nada al desarrollo de la trama aventurera, a la que pienso el autor da mucho más importancia, afortunadamente.
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