Anika (Registrado)
He leído “Retrum” y “Retrum 2” de tirón, de hecho es como prefiero leer las bilogías o trilogías (preferiría que no hubiesen muchas pentalogías), y apenas dos diferencias he encontrado entre ambos: en el segundo volumen Alexia empieza a llamar a sus amigos por diminutivos (lo que de repente suena muy norteamericano) y la trama se oscurece mucho más para pasar de lo duro a lo durísimo: aquí hay más violencia y se incluye el satanismo con sus respectivas historias sobre íncubos y súcubos. Está claro que para conseguir la fidelidad de sus lectores, Francesc Miralles necesitaba introducir algún elemento que les mantuviera pegados, y para eso hacía falta algo nuevo. El satanismo lo era y ahí lo tenemos, pero por supuesto hablamos de una novela juvenil de modo que aparece en las páginas con ese tratamiento que se le da a lo juvenil, de una forma bastante superficial, casi como excusa. Y no está mal, aunque se podría argüir que esta vez aun pareciendo la historia más interesante, la obra es menos redonda. Está claro que si quiero leer una historia sobre satanismo elijo otra que profundice más en el tema, pero “Retrum 2” es una novela de entretenimiento y misterio cuyo eje central son, en realidad, las relaciones entre un trío de adolescentes (quizás ya más bien jóvenes pues rozan la mayoría de edad) y el ardor, la pasión o la frialdad con que manejan sus encuentros dependiendo de su posición en el trío. Y por supuesto me ha encantado. En esta ocasión he conocido mucho menos del ambiente musical (exceptuando el trabajo de Christian sobre los Sex Pistols, que casi me veía a mí de adolescente tomando notas sobre el grupo) pero Miralles no me ha fallado: el literario estaba ahí con Rimbaud, Baudelaire... y cómo no guiños a sus amigos, también dentro del mundo editorial: Care Santos, que va a dar una charla, Iolanda Batallé y su primera novela (“La memoria de las hormigas”), Pep Blay (me he reído mucho con esta parte)... y hasta Federico Axat con su “Benjamin”. Y naturalmente Nikosia (que no me cansaré de recomendaros que escuchéis, a mí me tiene fascinada) Francesc Miralles, en esta ocasión, introduce a Birdy, una adolescente pequeñaja muy respondona que acabará cayéndonos muy bien. También, seguramente para poder darle credibilidad a los brusquísimos cambios de estilo y carácter de Alba, nos resuelve la historia hablándonos de su relación con Morti, un tío que ya sabíamos que muy bien no estaba. Descubriremos al fin quién es, en realidad, el verdadero psicópata de esta historia, pues si algo está claro es que hay un elevado número de ciudadanos del mundo que son psicópatas y no están declarados oficialmente. Es por ello que, de nuevo, aunque la historia de Miralles suene muy fantasiosa, puede no serlo tanto. Y por supuesto la relación entre Chris y su padre abocará a un final casi esperado; así pues, veremos a Chris buscándose la vida en Londres, apechugando con las consecuencias de no haber avisado nunca a la policía sobre todo lo que sabía, y es aquí, queridos amigos, donde yo veo la historia más coja: nunca se avisa a la policía. Lo sé, es un recurso para que todo quede en el círculo de los pálidos y no se desvíe la acción, pero un poco de realidad no hubiera venido mal para ser más creíble, más redonda. A pesar de eso, me ha vuelto a secuestrar la historia de los pálidos. Y el secuestro ha durado de nuevo hasta la madrugada. Todo el buen hacer del trabajo editorial sigue aquí, con el diseño en la misma línea (sus páginas manchadas de tinta negra, el perfil de las páginas totalmente negras, las ilustraciones...) y la nueva portada un nuevo acierto también. El final puede ser cerrado si Francesc quiere, pero me da a mí que si los fans insisten mucho podríamos ver una tercera parte. Imaginación y estilo tiene el autor para conseguirlo. Y desde luego yo lo leería con muchísima curiosidad. Anika Lillo
|