Santi37
¿Un libro religioso, a estas alturas? Está claro que a este autor lo que más le preocupa es no encasillarse, pero este tema me parece un desperdicio de su creatividad. O quizá no, tal y como andan las cosas en el mundo por culpa de la religión. O más bien, de los fanatismos.
Aquí el autor se centra en las interpretaciones que, a partir de las famosas noventa y tantas tesis de Lutero pinchadas en la puerta de nosequé catedral (qué mal estoy en Historia de las Religiones) empezaron a sucederse por toda Europa en contra del poder omnímodo y arbitrario que ejercía Roma y su Papa. Anabaptismos, arrianismos, Calvino, Melanchton... y Miguel Servet, menos mal que sale uno de casa, protagonizando la segunda mitad de la novela.
La religión es un tema que a mí me repele: me parece la manera más estúpida de perder el tiempo, o la vida, que tiene delito la cosa. Así, difícilmente me podía gustar a mí esta novela, a la que he encontrado además muchísimos anacronismos. El narrador no intenta disfrazarse en ningún momento con ropones del mil quinientos, y el tono y el registro de la novela son completamente contemporáneos. Pero de ahí a hacer decir a uno de sus personajes "por mí, como si te la machacas", o que un médico recete a un paciente que coma carne roja "que crían hematíes", cuando apenas se había descubierto la circulación de la sangre, media una cierta distancia, y no parece tanto un recurso a la ironía como pereza a la hora de documentarse, o no poder resistirse a hacer un chiste a costa del anacronismo. Pasión que se le pasa al autor a partir de la entrada en escena de Miguel Servet. A lo mejor todo es chapucería, quién sabe.
Una lástima. Aunque también es verdad que, sin esas caídas de registro, tampoco habría encontrado yo interesante su lectura. La novela más floja, a mi gusto, de un autor que sigo con interés. A ver la siguiente, con qué nos sale...
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