Anika (Registrado)
No cabe duda de que los cuentos infantiles más clásicos, más antiguos, incluso aquellos
que surgen del folklore de un pueblo, no son tan inocentes como nos los han ido
contando (recordemos a
Caperucita y el lobo y esa versión-opinión del pederasta),
pero si bien nos han ido llegando desde nuestra infancia cuentos muy sutiles, en
África no se andaban con chiquitas.
Es un cuento maravilloso en cuanto a diseño, absolutamente acertado de lo africano
que resulta. También lo es en cuanto a lo que tiene de real y de fantasía: en África
no se vivía como en las grandes ciudades, los peligros estaban en el bosque, y los
ancianos no contaban historias banales, si no de auténtico terror para que los críos
se andaran con ojo.
Ese es este tipo de cuentos, y aunque a algunos les pueda parecer muy fuerte, a
mí me ha maravillado porque tiene todo el sabor de África: modo de vida y magia
a un tiempo.
Sugeriría que los lectores fueran algo más mayores de 6 años si son miedosos a menos
que crean en la magia.
Anika Lillo
|