Patricia Tena (Registrado)
Pequeños fragmentos de vida. Eso son los doce cuentos que componen la primera novela
de Anna Gavalda, y gracias a la cual, consiguió el éxito de crítica
y público del que hoy goza.
El título hace referencia a lo que espera de la vida un joven que ha vuelto a casa
de permiso del servicio militar. No se siente completo, y explica que lo que realmente
le gustaría es que alguien le esperara en algún lugar, “tampoco es nada del otro
mundo”, añade. Esa es la esencia de la novela. Doce historias que, gracias
al estilo Gavalda, logran resultar cercanas al lector.
Sus
personajes destacan por su naturalidad, son personas que bien podrían
ser nuestra propia hermana, el vecino de arriba o incluso nosotros mismos. La mayoría
de ellos va sobreviviendo, pero pocos son realmente felices. Todos quieren y buscan
un giro en sus vidas: ya sea conocer a alguien interesante en una cita o cambiar
de trabajo.
El estilo literario destaca por ser muy visual y onomatopéyico, y es común que se
vayan entremezclando varias ideas y pensamientos a la vez, que logran reflejar de
forma fiel cómo funciona nuestra mente.
Aún así, personalmente, la mayoría de los relatos no me ha acabado de llegar hondo.
El interés de los cuentos me ha parecido bastante irregular y creo que como pasó
con su segunda obra,
La amaba,
el título crea unas expectativas que la narración no acaba de cumplir.
Patricia Tena
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