Liliana Maldonado
Considero que es un libro fundamental dentro de la novela erótico narrativa que lleva al lector de la mano dentro de los pensamientos de Danaé, la protagonista de esta historia que un buen día se cansa de su vida de ama de casa esposa y madre y decide hacer un viaje hacia los lugares de su pasado adolescente para buscar a su primer novio que para sorpresa de quienes logren descubrir quién fue, gozarán al recordar sus primeras andanzas en custión de amores.
Zoé Valdes nos hace sentir en la piel no sólo el erotismo que invade una primera relación, sino la inherente envidia y crueldad de quienes ven con malos ojos una relación “pecaminosa” “sucia” “estéril”.
Este no es un cuento de hadas en donde el amor triunfa, es una verdad oculta, desgarradora que se vive a cada esquina enfrente de nuestras narices.
Nunca otra novela de este género me llenó de admiración y confusión, de angustia y risas. Conocí una parte de La Habana y a sus peculiares personajes y me quedé con ganas de más. Me quedé con las ganas de platicar tendida bajo las estrellas con Danaé, y cabalgar al monte con Tierra Fortuna Munda... y me quedé con ganas de más.
|
Verónica Pereira
Tengo 15 años, mi papá me trajo el libro, él no sabía que se trataba de una novela erótica, no se lo dije y lo leí de todas formas. Me parecieron un poco asquerosas las descripciones sobre los personajes, no es que tenga prejuicios sobre el lesbianismo, pero hay cosas como la escena de los tres chicos y Margot Titingo en Blumer que se podrían evitar, puede contar una historia erótica sin ser tan asquerosamente detallista en todo. Los personajes, por ejemplo, siempre estaban sucios, transpirados y calientes. Sin otro particular, adiós.
|