Pilar Alonso (Registrado)
Imaginen que una mañana se levantan y que, inexplicablemente, alguien ha plantado
un árbol en su jardín. Un árbol joven, claro, no vayan a pensar ustedes
en una secuoya. ¿No se sentirían, cuando menos, algo inquietos? Pues así
es como comienza esta novela, con un sencillo arbolito, en el jardín
de una calle tranquila, donde nunca parece que pase nada. Y la verdad es que
Fred Vargas consigue que un hecho en
apariencia tan simple logre capturar la atención de inmediato.
Ahora imaginen un caserón desvencijado y vacío desde hace tiempo. Y a cuatro hombres
mudándose a él: tres historiadores en la mitad de la treintena y un antiguo policía
que ronda ya los setenta. Porque esa historia, la de esos cuatro hombres, es lo
que hace que esta novela sea especial. No sé si yo la catalogaría alegremente como
novela policíaca, creo que es algo más que eso. Bien es cierto que hay un misterio
de por medio, un misterio que nuestros cuatro hombres van a tratar de resolver,
pero también lo es que hay un trasfondo que va más allá de la trama detectivesca:
la adaptación de esos cuatro solteros a una nueva vida, en un momento en el que
todos, por una u otra razón, están con el agua al cuello, como a ellos mismos les
gusta definirse.
Estos mismos personajes aparecen en otras novelas de la
autora, en relación a otros casos. Es innegable que ésta es anterior a las demás,
y podemos averiguar de dónde proceden los eruditos de la Rue Chasle a los que ya
habíamos conocido: un especialista en la
Prehistoria, otro en la
Edad Media, otro en la Gran Guerra
de 1914-1918, y por último el policía, todos alojados por orden cronológico en el
caserón. En esta obra descubrimos sus manías, sus distintas personalidades, sus
excentricidades, sus preferencias, sus obsesiones... que se combinan para convertir
el caserón en un lugar al que no me importaría mudarme. Y todos forman un frente
común ante la situación que se les presenta, sin olvidar el sentido del humor, que
hay mucho y de buen tono.
Que se levanten los muertos es una novela que se disfruta
de principio a fin, con unos personajes carismáticos y encantadores, y un misterio
de lo más atractivo. Divertida, refrescante y sin duda recomendable.
Pilar Alonso
|