Anika (Registrado)
Tanto si sabes de drogas (por tu entorno, por tu edad –porque perteneces a la generación de los supervivientes de los 80-, porque te has informado…) como si no, el libro es una buena guía para salir del paso ante las preguntas de los hijos. No siempre es fácil tratar estos temas, pues tu deseo de que tus hijos jamás se acerquen al mundo de las drogas es tan grande que cuando hay un mínimo comentario al respecto, como padre a veces te exaltas (es el miedo, en realidad, el que te puede hacer actuar así) reaccionando de forma parecida a los bisabuelos hablándoles a tus abuelos cuando eran niños, del pecado. No hay mucha diferencia. La intención es buena, pero no acertada, sin embargo meter la pata es fácil. Y hay otras formas más tranquilas, más relajadas, pero a veces tampoco funcionan. Incluso está la idea de que es más “guay” ser amigos de tus hijos (idea errónea, de tu hijo tienes que ser siempre “padre” y tener una gran relación amistosa, pero nunca bajar la guardia) con lo cual son muchos los padres modernos que dicen “mejor se fuma el primer porro conmigo que con otro”. Como esta, muchas más opciones o actitudes, generalmente equivocadas. En la FAD (Fundación de Ayuda contra la Drogadicción) conocen bien el tema, de modo que nadie mejor que ellos para darte consejos sobre cómo tratar el tema con los hijos desde su más tierna infancia. Te ofrecen claves, consejos, normas e instrucciones concretas, se detienen en distintas edades… pero también entran en la parte psicológica (suelen derivar del castigo, la tensión, la disciplina, los chantajes emocionales, y en la parte positiva el afecto, la motivación, la confianza, etc…) Está claro que no todo el mundo tendrá la suerte de librarse de esta lacra, quizás ni siquiera con ayuda de libros como éste, pero serán más los que con un apoyo de este tipo puedan ayudar a sus propios hijos y no sólo alejarlos de las drogas, si no conseguir otros objetivos con ellos, pues el libro contempla otros aspectos positivos para la educación. Lo valoro de forma muy positiva. Anika Lillo
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