JL Hidalgo (Registrado)
Es esta una interesante reflexión sobre la naturaleza humana, las pasiones que nos mueven o nos atenazan, nos alimentan o nos destruyen. La búsqueda de la gloria y el reconocimiento, cómo bregamos con la frustración, la necesidad de satisfacer el deseo y la pasión que puede pasar por encima de todos los convencionalismos de una sociedad recatada e hipócrita, de la cual no podemos (ni pretendemos) escapar; y cómo somos débiles y contradictorios y en consecuencia, arrastramos a los que nos rodean en nuestra particular visita a los infiernos.
La novela retrata de manera creíble, no sé si fiel porque yo no vivía allí en esa época, la sociedad del protagonista, la luterana Suecia de principios del siglo XX. El autor es capaz de describirnos con absoluta claridad los motivos, procesos y decisiones por los que se mueve el protagonista, de tal manera que nos convertimos en perfectos cómplices del mismo. Quizás debido a esa tremenda proximidad con la voz dominante en la historia, los demás personajes, especialmente las mujeres que le rodean, quedan un poco planos, aunque a lo mejor es eso lo que pretende el autor: la fusión con el protagonista, que sólo podamos ver el mundo a través de sus ojos.
El ritmo de la narración es lento, alguien acostumbrado a otro tipo de narrativa más al uso podría decir que no pasa nada, o parece que no pase, pero se adecua perfectamente a esa manera tan nórdica que tienen de discurrir las emociones, en donde en la superficie no se mueve ni un músculo mientras que en las honduras (Profundidades), todo es magma.
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