Manel Haro (Registrado)
El título del poemario es “Pistas falsas”, y eso nos indica que en los versos se encierran unas claves que pueden despistarnos. Los sentimientos son confusos, hay pocas cosas que sepamos con claridad y quizá debamos entender que el sentido del poema no es más que el poema mismo. Quizá más allá de los versos no haya realmente nada.
Un yo poético que tuerce la vista a un tiempo pasado que marca la desorientación y la frustración del presente. Porque el pasado es la memoria, las ausencias que han sembrado ese camino andado y el peso de la fuerza de la gravedad, como se dice en algún verso, el paso del tiempo que colma el corazón.
El vacío de la pérdida no puede ser llenado, pero existe el consuelo del mar, una presencia que late en los versos, un lugar donde capuzarse y olvidar, donde tras esconder la cabeza, puedes volver a sacarla y tomar aire.
El poema es esa verdad que lo envuelve, no es la perfección de un canto, sino la angustia, la soledad que el yo poético siente.
Cierra el poemario una cita de Alfonso Costafreda que deja al lector en actitud reflexiva: ¿son vida las palabras o van contra la vida?
Al hablar, al dar rienda suelta a la palabra se expresa lo que uno siente, la vida que uno tiene, pero al mismo tiempo, esos sentimientos, si son amargos, expresan una realidad que puede ser arrebatadora para la existencia.
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