Consuelo Gallego
Las mujeres de Jane Austen son delicadas y reflexivas, saben conversar con inteligencia y tienen una gran sensibilidad. Es por eso por lo que a pesar de
estar tan alejadas en el tiempo nos siguen enseñando, pues la aristocracia de su espíritu nunca pasará de moda.
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Joseph B. Macgregor (Registrado)
Esta fue la última obra que Jane Austen escribió antes de enfermar de tuberculosis, para morir al año siguiente con tan sólo 41 años de edad. Fue publicada póstumamente (gracias a su hermano Henry) junto a una edición revisada de "La Abadía de Northanger" (su primera novela) en cuatro volúmenes.
De las tres novelas que he leído de Jane Austen, "Persuasión" es la que más me descolocó de todas ya que chocaba en parte con algunas de las conclusiones que surgieron tras las lecturas de las otras dos: “Orgullo y Prejuicio” y “Emma”. Esa notable habilidad que Austen que poseía para narrar una historia sentimental a través de la comedia amable está prácticamente ausente en esta ocasión; una novela con escasos momentos divertidos, que se desarrolla en un tono bastante serio, con cierta gravedad también.
Y lo curioso del caso es que no se trata de una historia triste. La trama posee todos los elementos, personajes y temas típicos de la autora, pero pienso que se da mucho más importancia a la historia sentimental, olvidando de sazonarla con algo de desenfado.
No digo que sea una mala novela. Para nada. Austen sigue manteniendo el buen pulso narrativo, la historia engancha y tiene interés (no es tan irregular como "Emma") y los personajes son lo suficientemente atractivos o universales como para poder empatizar o identificarnos con ellos. Pero es cierto que uno echa de menos el tono de simpática hilaridad de otras novelas de la autora.
También pienso que es interesante señalar que de nuevo nos encontramos con un personaje femenino (Anne Elliot) con iniciativa propia, aunque pueda equivocarse o boicotearse a sí misma también, pero resuelta, emprendedora y con un objetivo claro: reconquistar a su primer y único amor. Para conseguirlo empleará su inteligencia e intuición.
Pero lo curioso del caso es que además entre Anne y Jane Austen existen bastantes puntos de contacto. Nos encontramos quizá con una de las figuras femeninas con las que más se identificó la propia autora y con la que compartía no sólo pensamientos y actitudes comunes sino también estados de ánimo: Anne (como Jane) se ve así misma como una solterona, sin amor y bastante sola. Y aunque ha perdido algo de su juvenil belleza se considera una mujer inteligente y buena.
Durante unas vacaciones familiares, Jane se enamoró de un hombre, siendo correspondida por éste, pero al parecer falleció antes de que pudieran volver a verse. Se piensa que este suceso personal pudo servir como punto de partida para el argumento de "Persuasión". Esto explica quizá ese tono nostálgico o melancólico que me trasmite la lectura de esta novela excelente.
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