Joseph B. Macgregor (Registrado)
La historia real
Tanto la trama como los personajes de
Para Matar
están inspirados en una serie de trágicos acontecimientos reales, sucedidos durante
los primeros años del gobierno de UCD, y en las personas que los protagonizaron
respectivamente. Así, el personaje de Arantxa está inspirado en la joven vasca
Yolanda González, que con sólo diecinueve años fue asesinada por miembros
del Batallón Vasco Español.
Yolanda no era militante de ETA, sino miembro del Partido Socialista de los Trabajadores
(PST). Comprometida con la lucha política durante los primeros años de la Transición
Española, militó primero en las Juventudes Socialistas, para unirse después al PST.
Era una socialista radical pero fue asesinada simplemente -en palabras de los ejecutores
del crimen- por ser "vasca, terrorista y roja". Cuando sus captores la sacan de
su casa a punta de pistola, la meten en un coche y la interrogan, golpean y torturan.
Ante su resistencia, uno de los pistoleros llamado Emilio Hellín
le dispara dos tiros en la cabeza a bocajarro. Su compañero, Ignacio Abad,
es quien le da el tiro de gracia, siguiendo la orden del propio Hellín.
Los asesinos fueron capturados rápidamente y condenados por un tribunal: Emilio
Hellín Moro lo fue por asesinato con alevosía y nocturnidad a 30 años
de cárcel; Ignacio Abad, de 26 años, a ocho meses y un día. Siete
años después, Hellín consigue un permiso carcelario, concedido por el juez de Vigilancia
Penitenciaria. Sin embargo, Hellín se fuga a Paraguay, aunque pronto fue localizado
por el periodista de Interviú José Luis Morales, siendo extraditado y devuelto
a prisión, donde todavía sigue cumpliendo su condena.
Opinión
"Para
matar" funciona perfectamente desde una doble perspectiva:
como crónica testimonial de un periodo de la reciente historia política y social
española que no conviene nunca olvidar, pero también como cuento moral.
En lo que se refiere al primer aspecto reseñado, la novela está bastante bien documentada.
El autor parece que ha tirado mucho de hemeroteca, utilizando reproducciones íntegras
de artículos periodísticos de la época como recurso narrativo.
La fábula moral se evidencia claramente a través del personaje de Carlos. Éste busca
vengar la muerte de su amiga Arantxa y para ello entrar a formar parte de un comando
fascista, aprendiendo sus métodos y relacionándose con una serie de jóvenes con
los que no tiene, en principio, nada en común. Pero, poco a poco, Carlos va sufriendo
una suerte de simbiosis y terminará utilizando los mismos métodos para llevar a
cabo su objetivo.
¿Es justificable entonces ahora el uso de la violencia, pulsar el gatillo de una
pistola contra un asesino? Por otro lado, Carlos no tiene demasiado que perder:
padece una enfermedad letal, va a morir de todos modos por lo que tampoco le importa
demasiado las posibles consecuencias de sus actos. Antes, eso sí, debe cumplir su
misión y lo cierto es que ésta termina obsesionándole más de la cuenta, pero ¿han
sido éticos los métodos utilizados por éste para llevar a cabo su ajuste de cuentas?
Desde mi punto de vista, ambos niveles de lectura están perfectamente equilibrados
e integrados a lo largo de la trama.
Aparte de eso, "Para matar" resulta además un
libro de lectura ágil, que no se detiene en descripciones innecesarias y con una
enorme capacidad para saber contar las cosas con las menos palabras posibles, tan
interesante como entretenido y que además sabe plantear cuestiones de difícil respuesta
y que mueven a la reflexión del lector.
Joseph B Macgregor
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Invitado
Coincido con la opinión de Joseph,
pero añadiría que la buena ambientación del libro no sólo se debe a la hemeroteca,
sino que el propio autor vivió aquella época y sintió de cerca el asesinato de marras.
De hecho,
Sánchez Soler participó en el libro colectivo "Yolanda,
nosotros no olvidamos" (Folleto, 1981), en homenaje
a Yolanda González Martín.
El epílogo de
Marías también está en esta línea.
Sin embargo, se escapa alguna inexactitud, como en la p. 26 en referencia al poeta
Dámaso Alonso, pero no afecta a la novela, porque realmente el protagonista
demuestra que le da igual el libro "Hijos de la ira", lo único que quiere
es consumar una venganza antes de morir por su enfermedad (¿o quizá no?).
Esta novela, una tercera versión tras las anteriores en Vosa y Grupo Zeta, mantiene
al alicantino en los primeros puestos del panorama nacional de literatura negra.
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