Anika (Registrado)
Si tienes una hija –como yo- que sólo quiere comer sopa, el libro te valdrá para adentrarle en otros mundos culinarios más sabrosos y que su paladar tenga nuevas sensaciones. Sin duda son tantísimas recetas que acabarás acertando.
Si tienes un hijo –como yo- que no quiere comer sopa, sobra decir que este libro es ideal para él. Es más, al tener una amplia sección de postres fáciles de realizar, es posible que tu hijo –depende de la edad y ganas de colaborar- se haga sus propios postres e incite a sus hermanos pequeños a probar sus “novedades”. Esto ha ocurrido anteriormente a la lectura del libro con mi hijo, y cuando le mostré la sección de postres se relamió los labios y me preguntó si podría leerlo y probar con los postres. Está claro que le dije que sí (mi hijo tiene 10 años).
Es evidente que un libro con tantísimas aportaciones tiene que acertar no una, si no varias veces, muchas en realidad. Utiliza todos los alimentos imaginables (desde garbanzos, pasta, arroces, salsas, pescados, etc… algunas recetas con nombres tan simpáticos para el niño como “albóndigas sorpresa” o “ensalada pulgarcito”) Y me diréis que para qué nombro esto... seguro que cualquier madre está familiarizada con la eterna pregunta de "¿Hoy qué comemos?". Pues decirle que una "ensalada pulgarcito" para un niño es como una comida sorpresa o un pequeño regalo porque el nombre conlleva un guiño hacia un cuento. Con las "albóndigas sorpresa" me viene a la cabeza los huevos Kinder, que llevan dentro un regalito, así que no nombro esto por rellenar, si no por experiencia propia. Es más, sugiero que las madres les cambien los nombres a las comidas y que prueben la experiencia (a mí esto me da tanto resultado como ponerles palillos o dibujar caras con el ketchup)
Cuando abrí el libro por primera vez una chica se acercó curiosa a él y me preguntó sobre el título. Le mostré el contenido y apuntó el título y la editorial en un papel. Creo que esta pequeña anécdota es suficiente para que el lector se haga una idea de lo funcional que es “¿Otra vez sopaaa?”.
La autora, Isabel Baca, tiene cuatro hijas y varios nietos, ha asesorado a empresas de catering y en la actualidad imparte clases de cocina. Todo esto me lleva a pensar que es un regalo ideal para cualquier madre con hijos pequeños que le den la lata por culpa de la comida.
Muy recomendable.
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