Joseph B Macgregor (Registrado)
Al principio no me dio muy buena espina. Pensé que sería la típica narración en primera persona que avanza por acumulación de reflexiones, pensamientos, teorías… sin apenas argumento – en el sentido tradicional de la palabra – y cuya motivación principal reside en lo interesante que le parezcan a uno dichas argumentaciones. Algo de eso hay pero afortunadamente ocupa un tanto por ciento mínimo en el conjunto de la obra.
El interno que actúa como narrador de la historia abandona pronto sus
reflexiones e inquietudes para centrarse durante bastantes capítulos en contar por qué y de qué manera llegaron sus compañeros de habitación a la situación en la que se encuentran. Toda esta parte de la novela está muy bien ya que nos hace ver que los emigrantes de países del Este o africanos que vienen a España no lo hacen por gusto, sino que detrás de cada uno de ellos hay un drama bastante importante, una historia que merece ser escuchada y tenida en cuenta.
De igual modo, cuando nos explica los motivos y razones de la doctora Claudia nos habla de la necesidad de hacer una medicina más humanitaria y de las consecuencias nefastas que sufren los que deciden optar por esto.
Sin embargo el interés "Oscura lucidez" no se queda tan sólo ahí, sino que éste reside sobre todo en la profunda reflexión que se plantea, principalmente en los capítulos finales, sobre los oscuros motivos de la violencia. ¿Por qué un hombre culto, bueno o noble puede llegar a matar a otra persona? ¿Qué razón explica que alguien pueda perder los papeles, que se le crucen los cables y – como veo constantemente en las crónicas de sucesos – tome una escopeta y mate a tiros a su mujer y a sus hijos, o que estos golpeen o maltraten a su propia madre? ¿Qué motivaciones existe para que una adolescente grabe con la cámara del móvil a sus amigas golpeando brutalmente a una compañera ecuatoriana?... Preguntas a las que el autor intenta dar respuesta o sobre las que desea expresar su opinión.
Pero "Oscura lucidez" no es un buena novela porque los temas que se abordan puedan resultar más o menos motivadores o interesantes para el lector y estén expuestos además con suma claridad, sino porque también por la solidez del entramado narrativo, algo se pone de manifiesto principalmente en la habilidad con la que están contadas las
biografías personales de estos emigrantes, su odisea por conseguir un lugar en el mundo, sus esfuerzos y sus dificultades por convertirse en unas personas dignas y honestas.
Sobran, eso sí, pienso yo algunas conversaciones o reflexiones finales – que por otro lado, son bastante escasas a lo largo de la narración – como por ejemplo la que mantienen los camaradas de Vlado en el restaurante, porque pienso que todo lo que discuten ha quedado bastante claro ya para el lector y me parece un subrayado algo innecesario y un tanto farragoso, aunque como ya he señalado antes el balance general de la obra me ha parecido de lo más positivo.
Joseph B Macgregor
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