Anika (Registrado)
Me ha hecho mucha gracia la confusión de Óscar con las diferentes formas en que se escriben las letras (no es lo mismo la “o” de una profesora, con rabito, para diferenciarla del cero, que la “o” de los libros o los periódicos ¿verdad?) porque estaba viendo a mi propia hija de 6 años. En varias ocasiones he tratado de indicarle que las otras formas de escribirlas están bien, pero ella suele mirarme con cara de “no me lo creo”. Y resulta muy gracioso. Es la misma confusión que vive Óscar en el cuento. En cualquier caso el resto de la novelita nos sigue contando sus siguientes aventuras porque en vacaciones aprende a nadar gracias a una ranita, cuando vuelve a la escuela aprende palabras más largas, y cuando se pone enfermito le pide a su mamá que le cuente un cuento. La variedad de historietas de “Óscar y el río Amazonas” lo hace muy atractivo, sería difícil que un niño se aburriera con tantas cosas distintas (y en el fondo tan unidas). “Óscar y el río Amazonas” habla del miedo a las cosas difíciles (aprender a leer y nadar) tan propias de los niños pequeños. Y se resuelve felizmente, de modo que les anima a seguir adelante porque al final ellos también sabrán nadar y leer como los mayores. Anika Lillo
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