Ana Machancoses (Registrado)
R. L. Stevenson
, al caer enfermo, vivió sus últimos años en Samoa junto a su esposa y su hijastro. Todas las noches se reunía con su familia y con los nativos de Samoa. Acudían a su casa para escucharle en sus rezos y a orar con él. Los nativos de Samoa le llamaron Tusitala (el que cuenta historias); todos se reunían sin falta y se sentaban a su alrededor.
Este libro recoge todas esas oraciones que día a día compartía con todos. Empezaban con una lectura de la biblia y luego con una de sus oraciones. Pero lejos de parecer un aleccionamiento religioso Stevenson llevaba a cabo más bien una moralidad práctica, se basaba en la honestidad y la tolerancia.
Básicamente son oraciones de agradecimiento, de felicidad por el hecho de vivir y plegarias para ser mejor persona. Son un tipo de rezos que pueden pertenecer a cualquier religión, no importa la que sea: cristiano, protestante, hindú, budista... pueden valer para cualquier persona. Búsqueda de felicidad, de fortaleza, de crecimiento y valentía.
Al mismo tiempo, incluye un sermón de navidad que, curiosamente, será su último escrito antes de su muerte. En él trata cuestiones como saber ser feliz y hacer feliz al entorno; cómo cuando uno se hace viejo puede mirar su trayectoria y ver la rectitud de su vida llenándose de satisfacción y, cómo tratar en la vida de ser honestos evitando vanidades y siendo conscientes que se vive para servir.
Ana Machancoses
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