Joseph B Macgregor (Registrado)
Según los sacerdotes astrónomos mayas de la antigüedad será durante el solsticio de invierno (los días 21 o 22 de diciembre) del año 2012 cuando se producirá el fin del mundo. Sin embargo, es posible que el concepto "fin del mundo" posea un significado mucho más amplio que la simple destrucción o desaparición definitiva del planeta Tierra. En el libro se apunta la teoría que quizá esté relacionado más bien con el fin de un era, un modo de vida, como un nuevo comienzo, una transformación de la raza humana.
Dicha profecía no obedecía a un capricho gratuito de los sacerdotes mayas sino que era consecuencia de una serie de cálculos astronómicos y matemáticos derivados de un complejo sistema de medición del tiempo, no exento de componentes místico-religiosos. Todavía hoy en día resulta difícil de explicar, por ejemplo, cómo una civilización primitiva como la maya que carecía de adelantos técnicos pudo idear un calendario de Tres Ciclos o cómo podían tener conocimientos científicos, astronómicos o matemáticos tan profundos.
Los mayas creían que la Tierra era un rectángulo plano, con un árbol de la vida en cada vértice, es decir ignoraban que ésta era redonda y que giraba sobre su eje. Sin embargo, sí conocían el concepto de "equinoccio"; es decir intuían que hay unas fechas concretas en las que el Sol se situaba sobre el ecuador terrestre y los días duraban lo mismo que la noches. El movimiento de la Tierra iba desplazando los equinoccios y los mayas creían que este viaje circular tardaba 26.000 años en completarse. En el transcurso de dicho viaje, la Tierra cruzaba las doce constelaciones que se correspondían con los Signos del Zodíaco, permaneciendo unos 2.166 años en cada una de ellas. De esta creencia, elaboraron un tercer calendario o "Cuenta Larga" que les permitía predecir la fecha más o menos aproximada del momento en el cual se completa el viaje equinoccial de la Tierra: el día 21 0 22 de diciembre del año 2012. Cuando el ciclo se cierre, todo terminará.
El libro resulta bastante interesante y curioso principalmente porque no se limita en tratar de explicitar la profecía sino que además resulta un jugoso recorrido por la cultura maya en general, tanto por sus creencias o supersticiones como por sus amplios conocimientos matemáticos y astronómicos. De igual modo, se hace un clarificador repaso por aspectos tan interesantes como el origen de los calendarios de diferentes civilizaciones o por profetas y profecías que a lo largo de los siglos han vaticinado el final de la raza humana.
Joseph B Macgregor
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