Celia Santos (Registrado)
Estamos ante una obra donde la mayoría de historias y personajes son simples, comunes,
casi me atrevería a decir que insípidos. Pero son precisamente esos los rasgos que
les caracterizan y le dan la fuerza que se aprecia en todos ellos.
Una primera lectura no nos permite apreciar el verdadero trasfondo de las historias.
La mejor manera de leer este libro es abrirlo y leer un relato, dejar que te voltee
en la cabeza y volver a leerlo pasados unos días.
Richard Bausch tiene la habilidad de
no intentar impresionar con sus historias. No hay finales sorprendentes ni momentos
de tensión máxima porque todo lo que no quiere contar lo hace sin pretender llamar
la atención del lector de forma impulsiva.
De casi todos sus relatos podemos sacar una enseñanza que es la que deja el poso.
Destacar, por último, los guiños a otras obras literarias, como el caso de El peso, donde hace una clara alusión a la
obra Matar a un ruiseñor.
Un volumen interesante que debe consumirse con mucha mesura.
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