Anika (Registrado)
Este es uno de esos cuentos que a los niños les fascina que les narren (sin rechazar la posibilidad de que sean ellos quienes lo lean) porque la magia existe en su vida rutinaria y no tiene que ver con hadas, elfos o animales que hablan: una pequeña estrellita llega a su habitación y Nico decide cuidarla porque tiene muy mal aspecto. Recurrirá a un libro que habla de la vida de las estrellas y ahí descubrirá que éstas se alimentan de distintas cosas, pero no de todo: es decir, tendrá que averiguar qué come la estrella para que se ponga fuerte y hermosa. Esto da pie a una de las partes más bonitas de la historia, la que sabe más a cuento, una escena en la que como el país de Fantasía de Michael Ende que se alimentaba de los deseos y la fantasía de los terrícolas, la estrella tendrá que alimentarse de algo muy especial. Además, tiene uno de esos finales que hacen soñar a los niños. A partir de ese momento, cada vez que vean una estrella en el firmamento brillando mucho sabrán que… El cuento es doble, la primera parte está en castellano y la segunda en inglés. Esto hace que sea, además, muy útil para niños más mayores que están estudiando inglés. Mediante un cuento aprenden vocabulario. Por ello es un cuento apto para leérselo a niños de cuatro o cinco años, o para que un crío más mayor se lo lea solo, e incluso otro de edad más avanzada lo utilice para su inglés. Anika Lillo
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