Fernando Martínez Gimeno (Registrado)
A mediados del mes de mayo, y durante una conversación con la persona que ha realizado el prólogo, David Jasso, hablando de qué estábamos leyendo en ese momento, me comentó que andaba leyendo un manuscrito para hacer el prólogo. Resultó ser el de "Necróparis" y me dijo: “Te va a encantar”. Va conociendo mis gustos literarios en cuanto a Terror y eso solo hizo que al igual que los perros de Pavlov, mi cuerpo me pidiese leerlo. Llegado el momento y tras asistir en la Hispacon de Burjassot a la presentación y a la sesión de hipnotismo que el prologuista nos preparó, sabía que sí o sí esta novela me iba a causar una buena lectura. Y aunque haya gente que no haya estado en París, que los hay, al igual que Nueva York o Londres, creo que son ciudades que hemos visto tantas veces en imágenes, que casi nos parece haber estado en ellas. "Necróparis" nos cuenta la estancia de tres días de una pareja en la capital francesa, donde un viaje que era de descanso y de visitar lo más granado de la ciudad, no va a salir como ellos desean. Un recorrido por diferentes escenarios de París con escenas que nunca se nos habría pasado por la cabeza, por mil veces que las veamos, que serían de esa manera. Lo cierto es que los momentos angustiosos que viven Dani y Eva, la pareja, se hacen llegar de una forma cercana al lector ya que está escrito con frases breves, directas y coloquiales, además sin los guiones de diálogo (algo que ya pude apreciar en La carretera de McCarthy), por lo que uno va leyendo de una manera rápida y realmente se acongoja cuando lee lo que les está ocurriendo. Veremos también bastante acertadamente la evolución de ambos en esas jornadas y cómo van sucediendo los hechos. Personajes también muy cercanos por sus manías, gustos, quehaceres diarios, que bien podríamos ser uno de nosotros con nuestra pareja. El decorado, pues qué decir... tiene que toda la luminosidad que ejerce y provoca la llamada Ciudad de la Luz, y va a ser en este caso junto al Hotel Ambassador, donde se hospedan, un elemento protagonista más, con sus calles, sus avenidas, sus monumentos, sus mendigos..., vamos, que París bien vale una misa y en este caso una bien grande y oscura. No puedo añadir más, sino que leáis esta novela que inaugura el reinado de Terror de la editorial NGC y que a buen seguro miraré de otra manera las calles de París en mi próxima visita. Fernando Martínez Gimeno
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