Joseph B. Macgregor (Registrado)
Un país en estado de sitio mientras su presidente escapa en un helicóptero; represión
en los barrios marginales y cacerolada, crisis económica, gente que cambia
dólares o que saquea comercios,
mafia y conspiración por
siniestros personajes que mueven
los hilos, Informes Naranjas y jueces presuntamente insobornables, tráfico de armas,
asesinos en serie y… en medio de todo este meollo, Martelli, un policía
al que no resulta extraño que nadie ame.
Parece que a Pablo Martelli, Gotán para los que lo conocen y aprecian (¿Existe alguna
persona en realidad?), lo único que le interesa es descubrir la verdad: por un lado,
quién mató a su amigo y por qué; por otro, quién secuestró a su hija y por qué;
y en consecuencia, cuál es su paradero, dónde se encuentra escondida, si estará
muerta o viva…
El resto parece que le resbala. Por eso su actitud puede ser entendida como un modo
de evasión de la realidad, como propia de un tipo que ha vivido y ha visto ya mucho…
demasiado; es decir, la de alguien que está bastante de vuelta de todo. Pero pienso
que quedarse en eso puede ser un
error.
Es verdad que Gotán parece avanzar siempre a contracorriente. Lo único que le interesa
es
desvelar el enigma, salir del tremendo embrollo en el que se ha metido
por haber contravenido una norma que pensaba inalterable: contestar el teléfono
a medianoche.
Como un "extranjero" en su propia tierra (un extranjero a lo Camus) el
ex–policía intenta buscar un sentido a todo lo que le rodea: a un país que se hunde
irremediablemente. Sólo descubriendo la verdad podrá convencerse así mismo de que
no todo está tan podrido, o de que sí lo está… pero que al menos
se puede hacer algo de justicia, encontrar
a los culpables, desenmascarar a los que mueven los hilos…que aún le queda un poquito
de dignidad.
Por eso, pienso que lo que hace tan atractivo este personaje es que aunque percibimos
desde un principio su vocación de perdedor, hay algo muy poderoso que le impulsa
a no perder la esperanza de redención. Parece que no está muy satisfecho de su trabajo
como policía durante la
dictadura y por eso sus intentos por
descubrir la verdad tienen un carácter fuertemente moral.
Otro aspecto que me gusta de esta novela es el lenguaje.
Orsi es un autor argentino y afortunadamente no hace nada
por ocultarlo. Muchas veces narración, descripciones, diálogos se expresan o formulan
a modo de
tango, utilizando esa prosa enredosa
y profundamente bonaerense; sabiendo trasmitir además esa sensación de fatalidad
que tiene el
tango argentino, de amable
pesimismo, de melancolía y tristeza…
todo esto está presente a lo largo de la novela, manifestándose además con naturalidad,
sin aspavientos, de manera suave.. Sin escorzos ni falsas piruetas estilísticas;
desde la sinceridad del que habla con el lenguaje propio, sin amaneramientos ni
pretenciosidad, con la belleza que da lo natural, lo que surge directamente del
barrio o del arrabal, de la puta calle y que se me antoja bastante convincente
y veraz.
Joseph B Macgregor
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