Pilar Alonso (Registrado)
S. J. Rozan, una arquitecta afincada en Nueva York, ha obtenido varios
reconocimientos con sus obras: los premios Edgar, Nero, Macavity, Shamus y Anthony,
además de ser miembro del Consejo Nacional de Hermanas del Crimen. Considerada como
una de las principales voces del género, su nombre aparece unido a los de
Ruth Rendell,
Sue Grafton y
Patricia Highsmith.
Manos de sangre, escrita en primera persona, es la
segunda aventura que protagonizan los detectives Bill Smith y Lydia Chin y el lector
puede comprobar que su fama no es inmerecida. Personajes perfectamente trazados
y buenas dosis de intriga hacen que la novela se lea con sumo agrado y con un interés
que no mengua en ningún momento.
El detective resulta muy humano, muy cercano, lejos del estereotipo del tipo duro,
bebedor solitario, y un poco macarra. Por el contrario, Bill Smith es simpático,
sensible sin que ello le haga parecer débil, inteligente y comprometido con lo que
hace.
La novela toca temas como los intereses que se ocultan tras las fundaciones sin
ánimo de lucro, la situación en la que se encuentran muchos ancianos en nuestros
días, el problema de las bandas callejeras o la especulación inmobiliaria, en una
ciudad y una zona que la autora parece conocer al dedillo.
Todo ello, no obstante, no oculta el hecho de que nos encontramos ante una novela
policíaca, bien escrita y desarrollada y en la que, al final, se atan todos los
cabos hasta más allá de la resolución de los
crímenes, algo que no suele ser muy
frecuente en este tipo de novelas.
S. J. Rozan es sin duda un nombre a tener en cuenta para los amantes
del género.
Pilar Alonso
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