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Mamá Elefante se pone una camiseta nueva y se da cuenta de que su trompa es demasiado grande… le cuesta mucho pasarla por el cuello. Aquello hace un run-run
en su cerebro y comienza a observar a otros animales… ninguno tiene una trompa como la suya ¿Son afortunados? Puede que lo crea al principio, pero luego se
percata de las oportunidades que le ofrece tener ese pedazo de trompa ¡y algunas de lo más divertidas!
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