Patricia Esteban Erlés (Registrado)
Una pequeña obra maestra en la que, según palabras del propio Tomeo, el autor buscaba construir una alegoría tragicómica de la situación vivida en España durante el franquismo. El clima de amenaza velada que el personaje empieza a percibir en su entorno cotidiano y que le lleva a sospechar de todos aquellos que le rodean (la portera de su edificio, el tendero del barrio, el dueño del restaurante donde acostumbra a comer con su hijo Manuelito, etc.), hace que se refugie en el interior de su hogar y que conciba cada salida al exterior como un riesgo.
Este proceso de bajada a los infiernos queda narrado magistralmente a través de las cartas que escribe el hombre sitiado acosado por esos congregacionistas que buscan arrebatarle su tesoro más preciado.
En esas líneas diarias que el narrador se obceca en escribir a modo de justificación y denuncia, van haciéndose cada vez más palpable los borrosos límites que separan la realidad y la visión distorsionada que tiene de ella.
El humor y el desgarro son dos de los elementos más destacables de esta novela cómica y amarga a la vez, de trama aparentemente sencilla pero terrible, que explora la figura del hombre como lobo para el hombre y la indefensión de los perseguidos, ya sea por demonios reales o imaginarios. Patricia Esteban Erlés
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