Fernando Martínez Gimeno (Registrado)
No hace falta que diga que estamos dentro de un momento Z dentro del panorama literario, como ha sido el tiempo vampiros (y sigue siendo) o como parece que viene la tendencia de tratar sobre ángeles (donde solemos ir 2 años por detrás de lo que se edita en los USA). Para ello, los amantes de la literatura de terror, y dentro de ella los seguidores de los zombies, debemos saber separar el grano de la paja y aunque nos leamos todo, nos demos cuenta de dónde está realmente lo bueno. Me atrevería a decir, que también a aquellos que gusten de leer novelas de aventuras, pueden disfrutar con Los caminantes, ya que la gran mayoría de los títulos Z son precisamente eso, una historia de supervivencia y lucha por mantenerse vivos por parte de un grupo de gente (como en este caso el grupo de Carranque) o más individualmente. Ayuda también que el lenguaje que utiliza Carlos Sisi para mostrarnos las andanzas de esta gente, es un lenguaje muy visual a la vez que descriptivo en las escenas de acción, lo cual ayuda a enganchar al lector todavía más si cabe, ya que tanto los personajes, poniendo especial atención a uno de ellos (el padre Isidro), como la trama, son de lo mejor que se puede encontrar por las librerías, y eso os lo dice alguien que se ha leído ya miles de estos libros Z. Hablando de los personajes he apuntado un nombre, el padre Isidro. Un secundario de los que se llaman de lujo, capaz él solo de ser el protagonista de su propia novela. Esa clase de personajes que calan hondo en el lector y que casi me atrevería a decir que es el protagonista de la historia. Eso sí, un personaje fuera de todo tópico que se le pueda adjuntar. Los demás personajes que conforman la historia nos van a ir contando en pequeños flash-back cómo era su vida minutos antes de la llegada de la plaga y cómo se desenvuelven una vez están inmersos en ella. Y este es otro gran acierto de la novela, que ocurre en Málaga (por la cercanía tanto de los lugares que describe) y los personajes son creíbles, ya que bien pudiéramos ser nosotros. No son héroes prefabricados, son gente normal que por las circunstancias en las que los pone el escritor deben desenvolverse como buenamente pueden y cambiar sus hábitos diarios. Y eso ayuda a creértelos.
Dentro de los zombies, esa masa incansable que no ceja en su empeño de atraparte, también tenemos una pequeña particularidad. Están los típicos zombies que caminan y deambulan por las calles en busca de su alimento (de ahí el nombre del libro), pero también se pueden encontrar con los llamados Corredores, que no son si no los zombies normales excitados o bien por los ruidos de los disparos o por la presencia cercana de los vivos. Es pues otro aliciente y obstáculo a la hora de sortear y no ser atrapado por uno de ellos. Sin lugar a dudas un buen título para disfrutar con su lectura, y sabiendo que ahora mismo Carlos está en la fase de preparación de la segunda parte, recomiendo no perdérselo y dejarlo escapar VIVO.
Fernando Martínez Gimeno
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