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Los datos de la edición
expuesta de este relato está dentro de un tomo que lleva 3 historias (La muerta enamorada o
Clarimonda, de Théophile Gautier;
Carmilla, de Joseph Sheridan
Le Fanu; y
Pues la sangre es vida de Francis Marion Crawford)
A punto de ser nombrado sacerdote, sus ojos perciben una luz inusual y ve, por primera
vez en su vida (exceptuando a su anciana madre) a una mujer. Mujer de belleza subyugante,
infinita, blanca, y cuyos ojos, miradas y peticiones silenciosas se dirigen a él,
parecen querer decirle -y así lo entiende él- ¡No lo hagas!. Pero Romualdo,
a pesar de haberse enamorado perdidamente en esos segundos, deja pasar la ceremonia
y termina siendo sacerdote.
A partir de ahí y durante los tres siguientes años le ocurrirá algo rarísimo: por
el día es sacerdote, por la noche, cuando duerme, vive otra vida con la mujer de
la que está enamorado, Clarimonda, una mujer de la que, dicen, se sospecha que ya
había muerto. Llegará un punto en que Romualdo no sabrá cuál es la verdad de su
vida, si la que vive durante el día, o la que empieza por las noches al cerrar los
ojos y dormir, y, angustiado, decidirá investigar y descubrir la gran verdad de
Clarimonda.
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(en otra edición)
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