Mila.L.Castelo (Registrado)
La novela tiene un estilo ágil y sencillo. Se lee muy fácilmente. No se para en descripciones superfluas y complejas. Tiene muchísimo diálogo lo que dota a la novela de un gran dinamismo. Quizá le falte un poco de fuerza narrativa en el sentido de poder conocer más el interior de los personajes, pero esto queda bien suplido si tenemos en cuenta que somos unos espectadores privilegiados, de primera mano, que estamos viendo todo lo que ocurre en el patio sin que nada nos pueda ocurrir. Porque, si somos realistas, cuando somos testigos de sucesos que ocurren estando nosotros presentes tampoco podemos opinar sobre lo que piensan el resto de las personas, sólo de lo que vemos, por lo que en ese sentido la novela es como un puente que nos lleva a un lugar y a una época distintas, donde todo era distinto. En cuanto a los personajes debo decir que Antonia me ha caído muy bien por su entereza y su humildad, si bien hay que reconocer que muy pocas mujeres en aquella época tenían la fortuna de poder aprender a tocar algún instrumento o simplemente leer. Sus vecinas representan mejor a la mayoría de las mujeres de ese momento: sólo vivían para sus maridos y para sus hijos, mejor no leer que podía ser peligroso. Antonio sí que me ha llamado la atención, no creo que sea el reflejo de todos los niños de aquel entonces, aunque algunos muchachos hoy en día se comporten como él, debía ser un caso único y especial. ¿Cuántas historias no habremos escuchado de nuestros abuelos sobre guardias civiles como Fernando? Prepotente, marrullero, asesino, que utiliza su puesto para hacer lo que quiera sin que nadie pueda hacer nada. Desafortunadamente, durante la guerra civil y la posguerra este tipo de personas parece que fueron de lo más habitual y las personas sólo podían vivir en un constante estado de desasosiego. Lo que ha hecho que la historia tenga una fuerza distinta ha sido descubrir que está basada en hechos reales. En general me ha gustado, salvando los matices que ya he comentado. Mila.L.Castelo
|