María Dolores García Pastor (Registrado)
Cuando una lee la sinopsis de esta novela resulta fácil interesarse por ella. Egipto,
el vaticinio de una adivina, una historia de amor… Sin duda el libro de
Soheir Khashoggi contiene todos los
ingredientes para hacer las delicias de los amantes de la novela romántica. También,
gracias a su estupenda recreación histórica, puede convencer hasta a los que reniegan
de este género.
“La
canción de Nadia” tiene todo lo necesario para atrapar
e interesar al lector. Una historia de amor imposible a lo
Romeo y Julieta, la protagonista es
una chica de clase baja que llega a ser una princesa de la canción (una moderna
Cenicienta), muertes trágicas, un malo malísimo, mujeres bellísimas y perfectísimas
y, por supuesto, un final feliz con boda incluida.
Dicho así puede parecer que se trata de un cúmulo de tópicos, pero nada más lejos
de la realidad. Khashoggi nos traslada de manera magistral
a los años 40 en un Egipto que se convulsiona ante los acontecimientos de
la Segunda Guerra Mundial. Más aún,
de la mano de los protagonistas de la novela vamos avanzando por esa historia hasta
llegar a los años 90. Con la habilidad de una periodista especializada en política
de Oriente Medio Khashoggi nos lleva de la mano y nos pasea
por un período muy reciente de la historia mundial, siempre desde el punto de vista
de cómo lo vivieron los egipcios.
He de reconocer que las primeras páginas que corresponden al prólogo no me hicieron
tener muy buenas expectativas sobre lo que me esperaba pero, pasadas esas pocas
páginas, desde el primer capítulo la historia me atrapó. Se trata de una novela
interesante que resulta fácil de leer. La autora no está por florituras ni grandes
alardes literarios, no quiere demostrar lo bien que sabe escribir. Tiene una historia
y la explica de forma sencilla y práctica. Su prosa está al servicio de la historia
y no al contrario.
Un conflicto de clases, la historia del Egipto del siglo pasado, diferentes escenarios
en los que se desarrolla la acción partiendo de Alejandría hasta llegar a París
o
Nueva York, profesiones que tienen un halo novelesco o peliculero
como la de corresponsal de guerra o
cantante... todo condimentado con
un estilo bastante directo que bien podría calificarse de periodístico, a mi manera
de ver.
Resaltar que no se trata de una novela profunda. Los hechos se desarrollan rápidamente,
en ocasiones demasiado, y tampoco se profundiza en la psicología o en el carácter
de los personajes, ni siquiera en las escenas de
amor. Los buenos son muy buenos y muy guapos y el malo es muy malo. Para pasar un
rato agradable, para viajar y aprender algo de historia de manera entretenida.
María Dolores García Pastor
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