Pilar Alonso (Registrado)
Melissa Nathan ya irrumpió en el género chick-lit con
The Nanny, que al parecer
tuvo gran éxito en Norteamérica.
Ahora le llega el turno a una camarera de veinticuatro años, que no sabe qué quiere
hacer con su vida. La verdad es que el personaje no me ha resultado especialmente
atractivo. Una muchacha que hoy quiere ser psicopedagoga, la semana que viene escritora,
la otra dentista, la de más allá productora de cine... tocando las narices a todo
el mundo para conseguir el sueño que le va a durar siete escasos días antes de decantarse
por algo completamente distinto. Y eso en lo que se refiere a las relaciones laborales,
porque las personales no son muy diferentes.
Ya sé que resulta difícil tomar decisiones que van a afectar al resto de nuestra
vida, pero el caso es que la protagonista lo tiene más que bien: hay una tía por
ahí cargada de dinero que le soltará una hermosa cantidad cuando por fin la niña
escoja lo que quiere hacer. Y, mientras tanto, compañeros y amigos se desloman tratando
de hacerse un hueco en la vida y perseguir sus ilusiones, a base de golpes y reveses
del destino. Y allí está Katie, trabajando de camarera mientras piensa en si quiere
ser peluquera o piloto de carreras. En fin, un personaje bastante inmaduro y superficial,
que pasa la mayor parte de la novela dando bandazos sin que
el lector sepa muy bien hacia dónde
se dirige.
En cuanto al protagonista masculino... bueno, pues muy guapo, y un poco llorón (la
autora explota aquello de que los hombres también lloran), y tan inmaduro en algunas
cuestiones como la misma Katie, atado a una relación sin futuro, con una mujer que
sabe que no es la mujer de su vida, pero a la que permanece ligado porque... como
no tiene nada mejor que hacer... y siempre es mejor que estar solo... mientras la
muchacha se compra anillo de compromiso y traje de novia, convencida de que por
fin ha cazado al hombre de sus sueños.
Al final la autora resuelve la situación, esa y todas las demás, al más puro estilo
cuento de hadas. Todos los
personajes emparejados, felices
y comiendo, no sé si perdices, pero desde luego llenando la tripa en la fiesta con
la que culmina la novela.
Resumiendo, una novela del montón, entretenida, sí, con sentido del humor, también,
pero con protagonistas sin carisma y con una historia más bien sosa.
Pilar Alonso
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