Anika (Registrado)
Curiosísimo y recomendable libro. Recuerdo que mucho/as somos los que a lo largo de los años hemos ido leyendo pequeños trucos que nos cedían algunas revistas semanales en apartados pequeñitos, y si bien no los utilizábamos todos, sí se nos quedaba en la cabeza alguno que otro o buscábamos desesperado/as el truco en cuestión para utilizarlo cuando lo necesitábamos. De aquella época se me quedó en mente, por ejemplo, que poner un limón abierto en la nevera evitaba los olores, o que para lavar ropa muy delicada y que no se rompiera ni estropeara (como las medias) lo ideal era meterlas dentro de un calcetín.
Pues bien, he aquí 300 trucos o recetas reunidas en un solo libro que aportan soluciones médicas o trucos para la casa. Pero lo curioso del libro no reside sólo en ello, si no en otras aportaciones; Sor Isabel Lora sigue el lema de “no des de comer al hambriento, enséñale a pescar”. Desde un principio y basándose en hierbas fáciles de encontrar, nos muestra cómo tratarlas y preservarlas, cómo usarlas y qué propiedades tienen. Una guía completísima que debe encantar a esas personas que siempre soñaron con tener su propia huerta y nunca pudieron, o aquellas que confían en la productividad de los medios naturales, o simplemente a quienes quieran aprender que una mejor calidad de vida es factible con el uso de productos naturales.
En cuanto a sus influencias en el libro, he de decir que sor Isabel no se ha cortado un pelo en incluir algunas frases, la mayoría religiosas y cortísimas (provenientes de salmos), ajenas y apartadas del texto real del libro, más a modo estético, pero que por otro lado le deben haber salido del alma, que para algo es dominica. Esto es una mera anécdota, lógicamente el católico practicante estará encantado con la idea y el descreído sonreirá al leerlas.
Yo tengo clarísimo que este es un libro que voy a compartir con mi madre, no por las frases, si no por el contenido práctico de la guía.
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