Joseph B. Macgregor
Un libro para leer despacio, poco a poco. Quizá deja un regusto amargo, es demasiado triste (aunque real), pero a veces la tristeza puede ser hermosa también (y la melancolía, y la soledad...). Se nota que lo que escribe Leduc le sale del corazón, la prosa parece demasiado improvisada, intercalando expresiones poéticas con otras más desgarradas... A veces, en un solo párrafo es capaz de contar muchísimos acontecimientos en pocas frases y en otras ocasiones, cuando la acción es más interior, se recrea mucho más en sus sentimientos o sus estados de ánimo.
Es un libro muy especial que más que erótico (no entiendo demasiado bien ese empeño en clasificarlo todo) me parece enormemente vital, muy humano. Pero insisto, no se puede leer de una sentada ya que se puede convertir en un algo indigesto. Pienso que Leduc no era una gran narradora si no alguien que encontraba en la escritura un vehículo para desahogarse, con lo cual "La bastarda" está más cerca de la poesía que de la novela. Por eso, este libro hay que leerlo como se leen los poemarios, buscando más la belleza de las expresiones o la poética de los diferentes estados de ánimos de Violette que por lo puramente narrativo que para mi gusto resulta menos interesante y está menos conseguido.
|